Estoy jadeando, creo... ¿soy yo el que jadea?
Debe ser este lugar frío por la ausencia de toda presencia humana. Todo el edificio me habla de la humanidad, excepto que está abandonado o aún peor, nunca fue ocupado por personas. Es también la luz azul mortecina, debe haber luna llena, pero no me acerco a las ventanas a averiguarlo, no estoy turisteando, esto es un trabajo serio.
Siento su presencia, huelo su temor. Me doy cuenta de que es él quién está jadeando. Corro por los pasillos celestes (son blancos, pero la con la luz de luna...), no escucho nada. Pero sé que está merodeando... ¿o está huyendo? No entiendo cómo me hago temer, si también tengo miedo de verlo. Pero él está ya corriendo por las escaleras. Voy detrás de él, abro una puerta, bajo las escaleras de tres en tres, de cuatro en cuatro.
Es como una sombra sustanciosa, no lo alcanzo, pero lo veo. Corre muy rápido, lo oigo respirar, de hecho lo hacemos juntos. Se pierde por entre las columnas del abandonado estacionamiento, hay una piscina cerca.
Otra vez más lo he perdido. Mi miedo se me ha escapado.

























